El móvil es el principal punto de contacto con la audiencia en iGaming, pero el esquema habitual en otros sectores – una app en la tienda más compra de instalaciones – aquí funciona solo en parte. El motivo no es técnico: está en las reglas de las tiendas de aplicaciones y en la regulación, porque la disponibilidad misma del canal depende de la jurisdicción y del estado de la licencia.
Por qué las tiendas son un canal aparte
Las grandes tiendas admiten aplicaciones de dinero real solo en los países donde están permitidas, suelen exigir prueba de licencia y ponen condiciones a la propia cuenta de desarrollador. La publicación deja así de ser un paso técnico y se convierte en un proyecto de compliance independiente, que se repite en cada mercado. La promoción de esas aplicaciones dentro de las redes publicitarias de las tiendas también está normalmente restringida: el canal se estrecha por ambos extremos.
Los formatos alternativos
- la web móvil como punto de entrada principal, sin instalación ni revisión;
- la PWA, una aplicación web con icono en la pantalla de inicio y una capa offline;
- la descarga directa de una build de Android donde las reglas del mercado lo permiten;
- una app escaparate sin juego real que deriva al usuario a la web.
Cada opción tiene su precio: la web renuncia a parte de la retención que aporta un icono en la pantalla de inicio, mientras que las builds distribuidas fuera de las tiendas complican las actualizaciones y la analítica.
Qué cambia en la compra de tráfico
La atribución se construye alrededor de la sesión web y no de un identificador de instalación, por lo que la medición se apoya en marcadores propios y en el envío de eventos desde servidor. La estructura de costes también se desplaza: en lugar del coste por instalación, el equipo maneja el coste por depósito y el payback de la cohorte.
Aquí no hay canal universal: el conjunto de formatos se arma para un mercado y una licencia concretos.
