El GGR y el NGR son las dos métricas de ingresos básicas del juego en línea. Ambas describen lo que gana una plataforma, pero se fijan en momentos distintos del cálculo, y de ahí depende cómo valora un operador una vertical de producto, un canal de afiliación o un mercado concreto.
Cómo se calcula el GGR
El Gross Gaming Revenue es la diferencia entre las apuestas aceptadas y los premios pagados en un periodo. Es una magnitud bruta: no recoge el coste de los bonos, ni las comisiones de los proveedores de pago, ni los cánones del regulador. Por eso el GGR sirve bien para comparar verticales de producto entre sí, ya que sigue el resultado de juego y apenas lo distorsiona la política de marketing.
Qué se deduce en el NGR
El Net Gaming Revenue resulta del GGR una vez restadas las partidas que el operador imputa a los costes directos del volumen de juego. La lista suele incluir:
- el coste de los bonos concedidos y liberados;
- las comisiones de los sistemas de pago y el coste del procesamiento;
- el impuesto sobre el juego y los cánones de licencia;
- las regalías a los proveedores de contenido.
Por qué las definiciones no coinciden
No existe un estándar sectorial de NGR: el operador fija la lista de deducciones en el contrato. Una misma plataforma puede declarar un NGR al afiliado, otro a la plataforma y un tercero en su reporte interno, simplemente porque las bases de deducción difieren. Para el afiliado es un punto central de negociación: un revenue share sobre una base de deducciones amplia rinde bastante menos que el mismo porcentaje sobre una base estrecha.
La conclusión práctica es que las métricas de dos compañías solo pueden compararse tras cotejar las fórmulas. Sin la lista de deducciones, una cifra de NGR no aporta información por sí sola.
